18 sept. 2014

[RE(TRO)VIEW] Croc: Legend of the Gobbos

¿Cómo van las generaciones venideras apreciar la calidad de los juegos de épocas pasadas si no hay maestros que les guíen? Odio admitirlo pero la opinión de los más mayores hace que los jovenes puedan descubrir cosas espectaculares de épocas pasada. Dejad de correros de la impaciencia esperando el nuevo "Call of Frutis" o "Pro retardvolution Sucker", hay un mundo mucho más grande de lo que creeis ahí fuera, chavales. E incluso un pasado grandioso en la dimensión del videojuego.

Aquí empezamos con un ciclo de análisis de juegos viejunos que todo blog retro debería tener, porque antes que dejarlos morir para muchos en el olvido prefiero ser yo mismo el que se empeñe en levantarlos de sus tumbas. Haceros recordar el, hey, menudas fumadas se pegaban los guinistas del Metal Slug, no?; o ¿Estaría el Ristar falto de abrazos?. Éste es el momento. No descartéis los pixeles símples o de estética puntiaguda, jovenes aprendices. Y vosotros, maestros curtidos en los bits, poneros cómodos y disfrutar del viaje que vamos a ofreceros.

[!] Pero antes, un saludo muy especial a Cm_Blast que con su estupendo "Blog de un Jugador" me ha abierto una puerta inmensa y variada de descubrimientos sobre clásicos del Pc, Abandonware o a la poco tocada por mi instinto gamer, Megadrive. Él es mi mentor en las review. Un millón de gracias, compañero.

Nuestra primera parada no hace falta que retrocedamos mucho, solo hasta el 97 cuando un projecto para llevar a cabo una aventura en 3D de Yoshi, el dragón camaleonico de la saga Super Mario, obtuvo nombre y apellidos propios: Croc, legend of the Gobbos.

En una isla habitada por unas criaturas peludotas de ojos saltones con poderes mágicos, los llamados Gobbos, llega a la deriva una cesta con un bebé reptíl. El rey Gobbo adopta al pequeño y viven en comunidad y armonía viendo como el cocodrilo crece más incluso que sus tutores legales. Pero un día el tiránico Baron Dante acecha la pacífica isla y da el pistoletazo de salida a la cacería de los Gobbos. El rey viendo el terrible destino que les aguarda decide poner a salvo a Croc antes de ser capturado. El joven cocodrilo sobrevuela la isla con Beany el pájaro, su único compañero, y ahora es el momento de rescatar a su gente.

Beany carga con Croc durante todo el juego y nadie le
compró siquiera una asquerosa bebida isotónica.
El desarrollo del juego es el de los plataformas más clásicos, mundos (ésta vez en forma de islas) repleto de niveles que superar de forma consecutiva y lineal. Niveles que se dividen en estancias por donde puedes avanzar o retroceder pasando a través de puertas. Una mecánica muy cómoda, más parecido a los juegos de aventura que a los plataformas, para evitar la incomodidad de tener que empezar el nivel una y otra vez cada vez que hayas olvidado algo en el camino.
En cada uno de los niveles, Croc encontrará 6 de sus hermanos Gobbo atrapados (escondidos o enjaulados) a los que debe rescatar. Además para completar ésta tarea es muy probable que tenga que adentrarse en la cámara secreta de cada nivel solo accesible si has recogido 5 gemas multicolor dentro del mismo, cosa que no resulta precisamente facil a medida que avanzamos en los niveles porque hasta la última gema de cristal normal que te dejes puede ser una de éstas preciosas joyas camuflada que no quiere ser encontrada.


Algo importante de necesidad, y básico en un juego de plataformas, es no quedarte sin vidas y la forma de que ésto no pase es recogiendo los escasos corazones con los que nos encontraremos o con 100 gemas de cristal que al final del nivel se te sumarán al contador como una vida extra. Algo sencillo si no fuera porque cada vez que somos alcanzados por un ataque enemigo, o nos caemos donde no deberíamos caernos, todas las putas gemas se esparcirán por tus alrededores (como lo que pasaba con cierto puercoespin) desapareciendo al poco tiempo... si has tenido tiempo de pillar algunas, perfecto. Sino toca volver a empezar de nuevo con la cuenta.

Cada isla tiene dos guardianes que te pondrán las cosas chungas para que sigas avanzando, el Barón Dante le dará por echar encantamientos y probar su magia negra con peces, patos o insectos pacíficos para que hagan el trabajo sucio de tirar el cadaver de Croc al mar. Si en cada etapa, los niveles antes de llegar a un boss, consigues rescatar a todos los Gobbos se abrirá una ruta a un nivel secreto donde ya no se esconden más criaturas pelonas, sino una preciada pieza de puzzle. No os confieis, porque dichos niveles no son un paseo en barca, ni mucho menos.

Las islas que visitará el cocodrilo van desde la apacible isla donde creció, un páramo helado, una isla desértica con oasis y un castillo, la guarida de Dante. Pero si nos hacemos con todas las piezas de puzzle se desbloqueará la verdadera zona final: la misteriosa isla de cristal, una amalgama de todo lo visto en las anteriores islas. Lo que encontrarás allí ya es para experimientados en la materia, así que prepara una buena cantidad de Croc-o-vidas y no desfallezcas.

Algunos de los niveles que uno no se puede olvidar si sale la conversación sobre éste videojuego son todas las resvaladizas tierras heladas del glaciar de la segunda isla, con plataformas enanas donde saltar que separaban a Croc de una muerte espantosa contra, el que imaginamos, duro y lejano suelo o los calabozos del castillo de Dante donde escuchar una risa malvada significaba que eras pasto de los conjuro.

En el juego no hace ni falta que malgastes tontamente espacio en tu querida memory card, ni que hagas el cazurro guardando en cualquier momento con los plugins que te ofrecen muchos emuladores, con Croc volverás a familiarizarte con los ya huerfanos passwords que cada nivel te proporciona para que sigas la aventura a partir de ese punto sin necesidad de más chorradas: una libreta y un boli. A lo old school, joder.

[!] No cometáis el fatal error de desbloquearlo todo desde el principio con el superpassword que existe, porque todos sabemos que si se utiliza algo así las horas de juego de cualquier título están condenadas a ser 0. Aquí apoyamos el juego limpio... y los naked mods...

Eso de no pestañear nunca... ¿pido cita de urgencia al oftalmólogo?
Pero donde realmente reside la dificultad de 'Croc: Legend of the Gobbos' es en su jugabilidad. La versión de Playstation, a la que yo jugué, no se diferencia a la de Sega Saturn o Windows y los gamers nos tocó acostumbrarnos al movimiento lento de reflejos del protagonista. Unos giros donde nos dábamos cuenta de cuanto le pesaba el culo a Croc y donde se agradeció que se incluyese un botón de cambio de sentido rápido, sino la cosa hubiese sido desesperante. Una mención honorífica a la paciencia de los que jugaron con teclado, porque seguro que más de una lágrima de desesperación derramarían.

Además no es un juego donde el punto fuerte sea la variedad de enemigos. Los Dantinis, esbirros diminutos de Dante, son la gran amenaza del juego y no lo digo porque inpongan respeto, más bien dan penica, sino por lo impertinentes y tozudos que se vuelven. Cuando les hacemos morder el polvo solo tardan unos segundos en respawnearse y retomar su actividad habitual de joderte entero. Te confías y zasca... lluvia de cristales para todos...

"Yo antes ser cabras bonitas
Y AHORA GASTAR UNA TONELADA
DESODORANTE POR DÍA!!"
Claro está hay subgéneros en la especie Dantinis, pero nada remarcable fuera de lo visto en otros videojuegos plataformeros. Unos saltan, otros tienen pinchos en la cabeza que te hacen imposible atacarles saltando, otros vuelan como querubines etc. El resto de fauna con objetivo fastidiarte es bastante escaso (siendo muchas veces exclusivos de un par de niveles) si quitamos a los anteriormente nombrados minions del gran jefe nos toparemos con alguna momia, perros, algún pirata, pingüinos, un par de robots o algunos tipejos que corren más rapido que el Speedy gonzalez.

Los jefazos, esos granujas hasta las trancas de magia mutagénica, son la caña tanto en diseño imaginativo como en destilar gracia. Con patrones sencillos que seguir, sí, pero ahí intervienen los movimientos borrachos del prota para que se haga ameno el juego. La pelea submarina contra el tritón me hizo dejar el juego aparcado semanas. Pero claro, yo y los niveles bajo el agua nunca nos hemos llevado muy bien.

Pero sin lugar a dudas, el aspecto por el que más recuerdo a éste plataformas es por su música. Temas que enganchan y que solo con un par de variaciones se consigue un track nuevo y distinto al cambiar de zona. Éstos son algunos ejemplos:


El opening trompetero es inconfundible. Todo hardcore Fan de Croc lo tiene en su móbil. Pero si te encuentras con alguien que no tiene ni idea de donde sale dicha melodía y aun así le parece la leche, controla tus ansias pugilísticas para otro rato y cuéntale el magnífico origen de éste OST.




¿La forma de patrocinarlo en la época? Con una propaganda mostrando que su competencia no valía un pimiento comparado con él.


Resumiendo ¿eres aficionado a los pegasaltos y no has probado el viejo amigo Croc? Pues no es por meterte prisa, pero pégate una madrugada de insomnio forzado y juegalo YA! Es un eslavón imprescindible para conocer la cadena del origen de la aventura plataformera tridimensional de calidad. Practicamente extinta a día de hoy.


Croc: Legend of the Gobbos (1997)
Psx/ Sega Saturn/ Pc

GÉNERO: Plataformas (3D)

PROS: Juego amigable, con algún tinte oscuro, de ambientes variados y muy cuidados. Soundtrack muy oportuno y divertido. El desarrollo del juego es lineal pero dispone de añadidos extra ingame para completar la historia principal.

CONTRAS: Jugabilidad torpe.

ALTERNATIVAS DEL GÉNERO: Sonic adventure (Dreamcast), Rayman 2 (N64/Psx), Máximo Army of Zin (Ps2), Crash Bandicoot (Psx).

NOTA DE RETROZUMBAOS: 8/10

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