31 oct. 2014

PsX no es un eufemismo


Los que nos movemos por el panorama retro ya conocemos la jerga abreviada de nomenclatura de las consolas, como NGC quiere decir Nintendo GameCube o DC se refiere a la Dreamcast de Sega. Pero hay una pega que desde hace años ha hecho saltarme la duda de ¿porqué a la Playstation original le hacían llamar Psx?

Realmente es cierto que utilizamos éstas siglas para acordarnos de aquella primera consola de Sony rectangular grisacea o para buscar referencias de sus juegos por la red, pero hacemos mal en nombrarla así, puesto que Psx fue una consola independiente.

Por el año 2003 (acabada de arrancar la sexta generación de máquinas de sobremesa) en la compañía de Playstation dieron el siguiente paso a la modernidad y es así como su recién nacida Ps2 vio nacer a su hermana bastarda: la verdadera Psx.


Dicha colosalidad blanca era en sus entrañas una Ps2, tenía el lector de juegos de ésta consola que permitía la retrocompatibilidad con la original y permitía reproducir tanto películas en DVD como música en CD, pero con la sutil y sustanciosa diferencia (un añadido tardío acoplado a la era que ya había comenzado) de tener incorporado un grabador digital multimedia. Un paso más para que el nombre "consola" siguiese perdiendo su significado.

Ésta diferenciación que permitía compatibilidad aún con el sistema VHS y la televisión por cable junto con el mando a distancia que venía incluido con la consola, la conexión con Psp para transferir contenido aunque al principio de su distribución la portátil solo era un proyecto ambiguo, puertos de lectura de USB o memory sticks y ser promotor del menú 'XrossMediaBar' del que han disfrutado la primera portátil de Sony como la Ps3 y algunas televisiones de la marca Bravia, fue determinante para que muchos japoneses terminaran adquiriendo una, aunque no los suficientes para exportarla de forma masiva fuera del país.
Su modesta melliza, la Ps2, hablando en términos de aquellos años, se plantó con un precio de salida aproximado de 450€ (62.000¥) cifra ridiculizada comparada con los casi 600€ (79.800¥) que costaba la revisión digital que nos incumbe el post de hoy. Exorbitado incluso para los gamers más locos de la época, así que allí se quedó. Confinada a las fronteras japonésidas.

O la amiga japo era enana
o el bicharraco éste era casi el doble que la 3 tocha
Si le añadimos a todas estas peculiaridades innovadoras que además de admitir las memory cards, como hizo Ps2, la consola en cuestión contaba con un disco duro interno de 160GB de memoria, en sus primeras versiones, y hasta los 250GB en las más tardías. Hablamos de una capacidad que superaba con creces la que disponía su futura hermana, la PS3, cuatro años antes de que ésta saliese al mercado, un monstruo de máquina.

¿Todo este espacio era necesario? Puuues claro porque el servicio de internet, que incorporó la sexta generación discretamente, ya contaba con contenido descargable para ésta máquina (aunque desconocemos de qué se trataba) y modo multijugador vía internet. Eso sí, solo accesible con su respectivo adaptador online que se vendió por separado para ella y la 2.

¿Porqué ésta confusión?¿Porqué occidente bautizó tan desafortunadamente a la primera de las Playstation?¿Simple comodidad de nomenclatura no conocida fuera de japón?. Me sorprendí mucho cuando escuché hablar a un jovencísimo gamer, hace ya unos años, de cómo la Psx había cambiado el mundo del videojuego. Como él, todos caímos en la trampa y sin quererlo ni beberlo a la uno la terminamos llamando X. Como a Megaman le pasó.

Sea como sea, sabiendo lo que decía o no el chaval aquel, tenía más razón que un santo...

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